Ese aceite que queda después de preparar los alimentos puede parecer inofensivo, pero cuando llega a las tuberías y posteriormente al agua puede generar contaminación y dificultar su tratamiento. ¿Qué puedes hacer? Déjalo enfriar, guárdalo en una botella o recipiente cerrado y entrégalo en los puntos de recolección disponibles en tu ciudad. Y algo muy importante: nunca lo mezcles con agua ni lo viertas directamente al desagüe. Un pequeño cambio en la cocina también puede convertirse en una gran acción por el ambiente.
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